Un muro transpirable admite vapor, pero bloquea agua líquida con pelladas y encalados adecuados. Así, reduce condensaciones y estabiliza el microclima interior. La clave está en la continuidad: capa por capa, desde el interior hasta el exterior, manteniendo permeabilidades crecientes hacia afuera. Sustituir revocos por productos cerrados rompe el equilibrio y provoca patologías. Diagnostica primero: sales, manchas, desprendimientos. Luego actúa con morteros de cal y áridos locales, dejando juntas bien llenas y esquinas firmes.
La combinación de masa y aislamiento permite confort duradero. Paneles de fibra vegetal, paja comprimida o corcho, colocados hacia el exterior del plano estructural, evitan puntos de rocío peligrosos. La piedra o el adobe capturan calor diurno y lo liberan por la noche. Fijaciones mecánicas discretas, barreras de viento transpirables y cámaras ventiladas completan el sistema. Documenta todo con croquis y fotografías para futuras reparaciones. Tu casa debe poder contarse a sí misma sin manuales secretos.